En un rincón muy pequeño y medio a oscuras un niña llora desconsolada. Los fuertes sollozos arremeten contra su cuerpo sin ningún control. Mira las sombras pasar, no la pueden ver está bien escondida.
Llora y llora sin emitir ningún sonido. El silencio la tiene atrapada, al igual que el miedo a hacerse notar, a destacar y que la gente la tenga en el punto de mira. Teme los reproches, los juicios y prejuicios que pueden caer sobre ella. Cree que así está en paz con los demás y consigo misma, que está a salvo y nadie puede hacerle daño.
Pero sigue llorando porque no quiere lo que ve, no desea el rumbo que toman las cosas. Y sin embargo no hace nada, se planta ahí quieta, observando como trascurre todo sin querer ser protagonista en el asunto.
Y como un terremoto, algo sacude su cuerpo. Una chispa, un atisbo de ella misma, tan diferente a como es, esa que tanto ha callado e ignorado, y ahora es más fuerte. La otra ha despertado con voracidad.
Ya no puede pararla, pues alza la voz y grita. Grita mostrando al mundo que sigue viva, con ganas de luchar e intenciones de que no la pisoteen. Es libre y hará lo que le dicte la conciencia, el corazón y la razón .
Exhalacion
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