viernes, 12 de abril de 2013

El placer de leer en secreto bajo las sábanas

Últimamente y no debería haberlo, leo demasiado porque me atrapan las lineas de una narración sin fin.
Tengo que estudiar, tengo que trabajar, tengo que dormir... pero no puedo, en mi mesa de estudio está ese libro esperándome;  noto como grita que lo abra para navegar entre sus letras, palabras inconexas que inundan mi mente de imágenes incorpóreas.
Hay que poner un límite, lo sé y sé que no es malo,pero hay un punto que no debería sobrepasar.

Hoy leeré, limitaré el tiempo lo prometo y haré todo lo que tengo que hacer para ordenar el caos de mi vida. Prometo no caer en la tentación y saborear la manzana prohibida, pero es tan fácil caer.

Exhalación.


Fotografía original de Exhalación.

domingo, 7 de abril de 2013

Músicos...

Se despertó con el regusto en la boca de un sueño inacabado. Se giró sobre si misma, extendiendo el brazo y notó que la inmensa cama en la que reposaba le faltaba otro durmiente que ya no estaba.
Agudizó el oído y ahí estaba ese sonido de fondo que se había hecho común todos los amaneceres. El piano de semicola del salón estaba sonando, emitiendo una melodía frustrada y lúgubre.

Estaba cansada de siempre despertar sola, de mirar el salón y ver a un hombre vacío buscando inspiración en cualquier cosa que se lo proporcionara. Parecía que la música estaba silenciado la viva llama que una vez vio en él, pero ahora... ahora todo era diferente. Día tras día su mirada ausente la observaba buscando algo a lo que agarrarse fuerte que le llenara de ideas, sin embargo no lo encontraba y la culpaba por no ser la musa que le hizo componer la más bella pieza que nunca pudo imaginar. Pero no, no era ella la que había cambiado, sino él y su obsesión por alcanzar la perfección.

Se levantó de la cama y se duchó, pasó delante de él y ni la sintió. Recogió sus cosas, pues se iba a marchar "como lo tenía que haber hecho hace mucho tiempo" se repetía con pesar, ya que temía dejarlo solo.
Aun así cogió su maleta y la dejó en la puerta de salida. Él solo había desviado un poco la vista, como si fuese algo normal el sonido de las ruedas de la maleta contra el parquet. Cuando volvió a alzar la mirada de las teclas del piano y ya vio plantada allí frente a él con su guitarra algo débil se removió en su interior.
Ya solo había una manera de hablar con él y era con la música. Empezó a tocar y a cantar como nunca lo había hecho frente a él, pues a pesar del tiempo que llevaban juntos nunca la había escuchado. Sería la última y primera canción que versaría sobre él, del tiempo que estuvieron juntos y la distancia que los separaba. No había rencor, ni malicia en todas esas palabras, solo melancolía por el pasado.
Cuando terminó dejó la guitarra en su sitio y miró al hombre que tantas veces había despertado junto a ella y tantas otras había sentido su ausencia.
No le besó en la mejilla, ni le tocó. Solo cogió la maleta y se marchó.

Exhalación.