domingo, 30 de septiembre de 2012

Llevo días sin parar de oirlas: recuerdos de una noche perdida bajo el manto de estrellas.






Qué nostalgia de esos días en que la bomba no había explotado, en que bajo el manto de estrellas de un cielo castellano las preocupaciones estaban lejos y el mundo fluía sin impedimentos como las aguas del Duero.
Qué recuerdos tan lejanos, apenas pasó hace unos años y es como haberlos vivido en otra vida.

sábado, 29 de septiembre de 2012

El que no tiene nombre, no necesita presentación


Él es hermoso de la única manera en que se mire, aunque quiera eludir y mentir a los demás. Él está ahí tan presente y ausente, tan pegado a mi persona que no puedo separarlo de  mi lado.

Su recuerdo me lacera, me corroe con velocidad extrema. Pretendo dejarle atrás, pero cada vez es más difícil como si un hilo invisible nos uniera sin remedio.

No le quiero, ni quiero quererle, no presento entregar al diablo esa vida que tanto valoro aunque en sus brazos de manera momentánea el ardor de su contacto sea reconfortante y placentero. Sin embargo su pecado se pega a cada poro, sucio e indeseable.

Él no me deja libertad, me aprisiona; sus ojos, una cárcel carnal me atan, absorben mi esencia. En ellos sigue viva aquella que calló en sus redes ni una ni dos veces… Tanto tiempo ha pasado y sigo, porque sigo llevando las cadenas del pasado. Pesan cada vez más.

Le veo corriendo a mi encuentro y no puedo moverme. Me va a devorar, me va a despojar de todo lo que soy, desnuda frente al frío mundo es como me quiere ver.
No tiene compasión, no me odia, pero disfruta con el terror reflejado en mi rostro. Sabe que aborrezco sus caricias, cualquier contacto vacío y voraz; y aun así sigue haciéndolo furtivamente para que nadie lo vea, pues su pose de buen hombre oculta la maldad de su verdadero ser.

Y ahí sigo yo y sigue él, en una encrucijada infinita de ataques constantes. Destinados a encontrarnos, aunque yo no quiera y él lo desee. La cacería de una presa escurridiza y un cazador morboso que no se vislumbra el final.

Exhalación

viernes, 28 de septiembre de 2012

El espejo muestra...

Fotografía original de Exhalación

En alguna parte de su mente lo sabía, todo tenía que acabar. El espejo muestra con desilusión la verdad, la ausencia entre las paredes de su habitación. Las lamentaciones ya no valen, las maletas han salido por la puerta y con ellas los recuerdos más felices que habían pasado.

Entre medias rasgadas y pasiones abandonadas observa cómo se aleja aquello por lo que ha luchado contra viento y marea. “¿Dónde vas?” susurra arrastrando las palabras medio borrachas.

Se tira en la cama desolada, pero le siente entre las hebras y el entretejido de las sábanas. Furiosa las arranca, las tira por doquier, pues si ha decidido salir de su vida que salga con todas las de la ley, no dejando ni una huella de su paso. 

Tras un tiempo destructivo, arrasando como un huracán furioso todo lo que encuentra a su paso acaba en el mismo lugar donde empezó todo, frente a ese espejo que siempre le decía la verdad, pero… desquebrajado por la onda expansiva de su ira ya no puede responder a sus preguntas.
Con manos temblorosas coge uno de los fragmentos, viéndose a sí misma en él.  Se siente la única culpable de haberse quedado sola, por haber sido egoísta y dejar de lado los sentimientos del otro. Una voz acusante retumba en su mente reprochándole todo los fallos, señalándole que la única persona culpable es ella y solo ella. 

Ya no puede más, para acallar todo el burbujeo de sentimientos coge la parte más afilada del cristal que agarra fuerte mente en su mano. Sin remordimiento alguno ni temor desliza la hoja por el brazo, borboteando la sangre inmediatamente ocultando la palidez natural de su piel.
Cae de espaldas sobre la cama tras la explosión de éxtasis que le produce el dolor físico sobre el dolor emocional. Observa complacida como desaparece el sentimiento de abandono y la culpabilidad, quizás es la única manera de sobrevivir.

Ya más tranquila cierra los ojos cayendo en la inconsciencia de un sueño demasiado oscuro y espeso. Cuando despierta asaltada por los primeros rayos solares y la resaca dejada por el alcohol de la noche anterior descubre que él sigue allí a su lado, durmiendo como cada noche.
Y ese espejo que siempre le contaba la verdad le está engañando, reflejando lo que solo ha vivido en los sueños.

Exhalación

jueves, 20 de septiembre de 2012

La hora de comer





Nota: Es un texto de hace mucho tiempo escrito el 25 de diciembre de 2008, buscando por carpetas, lo encontré y quise mostrarlo. Tendrá grandes fallos porque no lo he revisado desde entonces. 

Otra vez con mi tortura diaria, la hora de comer es el peor momento del día. Ya que cada momento de mi vida es una mierda, este es el peor.
Aborrezco estar obligada a permanecer ahí, delante de miles de calorías, esperando a entrar en mi cuerpo y pudrirme.
El olor me asquea, es realmente vomitivo. La zorra de la enfermera está loca si piensa que me voy a meter al cuerpo tal porquería, para que me convierta más aun es una mierda de vaca humana, de la que pasan de ella por estar inmensamente gorda.
El mundo se ha emperrado de que debo estar encerrada en este horrible lugar, cada segundo de mi vida como si hubiera cometido el más grave de los delitos y fuera necesario la peor tortura que existiera por todos las infracciones realizadas. Además, debo de soportar a mis carceleros, esas putas médicas, psiquiatras y enfermeras estiradas que se creen mejor que yo.
Que se coman ellas esta bazofia, pero que no me obliguen a meterme a la boca esta mierda asquerosa que reposa en la mesa. Les da igual mantenerme retenida frente al plano, como si no tuviera nada mejor que hacer. Todas ellas se creen las dueñas de mi vida y de todas a las que nos han encerrado aquí, vigilando nuestros movimientos, nuestras miradas, nuestras personalidades...
Las odio, odio este puto lugar lleno de chiflados, el olor a rancio y enfermo.
Odio la báscula, la comida, el espejo, mi reflejo... Me odio a mi misma, por ser como soy, por lo que soy, todo mi imperfecto cuerpo el cual deseo abandonar. Odio todo y cada una de las cosas que me rodea. Odio mi vida.

Exhalación

miércoles, 12 de septiembre de 2012

En medio de la noche...

Fotografía original de Exhalación

Cuántos secretos, cuántas mentiras guardarán cada arruga de las sabanas de nuestras camas. Cuántas caricias furtivas, cuántos besos infieles. Porque no pueden gritar, o sino contarían cada detalle que ha sucedido entre ellas.
Tanto el sudor de los sueños como el de la pasión las han impregnado, dotándolas de un valor que nadie consigue valorar. Las quitamos, las lavamos pero no son ellas las que están sucias sino nosotros mismos, que creemos que renovándolas podremos eliminar aquello que se ha experimentado en ellas. Quizás los olores hayan desaparecido hasta las marcas de su presencia, pero la esencia sigue intacta; la imagen de esa persona dormitando junto a nuestro cuerpo nunca se borrará permaneciendo ahí latente. Sus caricias nos despertarán en medio de la noche, pero al abrir los ojos solo veremos las sabanas enredadas en el cuerpo. Es en estos momentos en los que guardan bajo llave todo el remolino de sentimientos y las lágrimas derramadas por la ausencia.
Porque esos trozos de tela que nos cubren los cuerpos cada noche nos consuelan, nos sirven como corazas. Son nuestras mejores amigas en los peores momentos, en las noches más oscuras y aterradoras. Y aun así nunca las valoraremos como es debido dentro de nuestras insignificantes vidas humanas.

Exhalación

domingo, 9 de septiembre de 2012

Quisiera ser lluvia...


A veces hasta el murmullo del silencio
te envuelve con sus múltiples sonidos
pequeñas partículas te invaden
tocándote despacio los sentidos,
y la lluvia sigue cayendo
con un tintinear casi eterno.
Deseo por momentos salir fuera
y empaparme toda de esta fina lluvia
que no moja pero si cala en los huesos,
mezclada a ella, abrazada a la nada
siento el invierno, me siento hielo.
Hielo de lluvia, apenas toca tu rostro
y sientes frío.Tristeza de un día gris sin final.
Amanece, y la lluvia sigue cayendo,
el sol se ha dormido en la noche
y perezoso, se olvidó despertar.

Exhalación

sábado, 1 de septiembre de 2012

...no es la semejanza de figura y sombra, ni de la forma reflejada en el cristal y la firma misma; no es ningún Eco que baje de la oquedad de un monte...

Fotografía original de Exhalación

Tras la Alegría y la Risa puede haber un temperamento grosero, duro y encallecido. Pero tras el dolor siempre hay Dolor. La Pena, a diferencia del Placer, no lleva máscara. La verdad en el Arte no es ninguna correspondencia entre la idea esencial y la existencia accidental; no es la semejanza de figura y sombra, ni de la forma reflejada en el cristal y la firma misma; no es ningún Eco que baje de la oquedad de un monte, como no es el pozo de agua de plata en el valle que muestra la Luna a la Luna y Narciso a Narciso. La verdad en el Arte es la unidad de la cosa consigo misma; lo exterior hecho expresivo de lo interior; el alma encarnada, el cuerpo movido por el espíritu. Por eso no hay verdad comparable al Dolor. Hay momentos en que el Dolor me parece ser la única verdad. Otras cosas podrán ser ilusiones de la vista o del apetito, hechas para cegar lo uno y empachar lo otro, pero con el Dolor se han construido mundos, y en el nacimiento de un niño o de una estrella hay dolor. Porque el secreto de la vida es el sufrimiento. Eso es lo que se oculta detrás de todo. Cuando empezamos a vivir, lo dulce es tan dulce para nosotros, y lo amargo es tan amargo, que inevitablemente dirigimos todos nuestros deseos al placer, y aspiramos no ya alimentarnos de miel un mes o dos, sino a no probar otro alimento en todos nuestros años, ignorantes de que mientras tanto, podemos estar realmente matando de hambre el alma.

De profundis   Oscar Wilde