| Fotografía original de Exhalación |
Cuántos secretos, cuántas mentiras guardarán cada arruga de
las sabanas de nuestras camas. Cuántas caricias furtivas, cuántos besos
infieles. Porque no pueden gritar, o sino contarían cada detalle que ha sucedido
entre ellas.
Tanto el sudor de los sueños como el de la pasión las han
impregnado, dotándolas de un valor que nadie consigue valorar. Las quitamos,
las lavamos pero no son ellas las que están sucias sino nosotros mismos, que
creemos que renovándolas podremos eliminar aquello que se ha experimentado en
ellas. Quizás los olores hayan desaparecido hasta las marcas de su presencia, pero
la esencia sigue intacta; la imagen de esa persona dormitando junto a nuestro
cuerpo nunca se borrará permaneciendo ahí latente. Sus caricias nos despertarán
en medio de la noche, pero al abrir los ojos solo veremos las sabanas enredadas
en el cuerpo. Es en estos momentos en los que guardan bajo llave todo el
remolino de sentimientos y las lágrimas derramadas por la ausencia.
Porque esos trozos de tela que nos cubren los cuerpos cada
noche nos consuelan, nos sirven como corazas. Son nuestras mejores amigas en
los peores momentos, en las noches más oscuras y aterradoras. Y aun así nunca las
valoraremos como es debido dentro de nuestras insignificantes vidas humanas.
Exhalación
Exhalación
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