Llevaba tiempo sin inspiración. Llevaba mucho tiempo sin ganas de contar, sin poco que decir; ahora todo es nuevo, mi mundo se ha llenado de sensaciones que tenía ganas de volver a experimentar.
La cuestión es que he tenido que irme lejos para abrir las ventanas y ventilar mi interior, como si hubiera sido la Bella Durmiente que acaba de despertar.
He tardado tiempo en darme cuenta que estaba presionándome a mi misma por todo. Deseo un mundo que quizás no esté al alcance de mi mano, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Y he descubierto que para alcanzarlo no tengo que dejar cosas atrás, que no debo negarme a vivir la vida que me corresponde con todos sus actos y consecuencias.
Quiero creer que estoy cambiando para bien y que todo lo que haga en estos meses luego no me pese, ni acabe arrepintiéndome.
Es hora de volar hacia un nuevo amanecer...