miércoles, 24 de octubre de 2012

La caída.

Texto escrito el 15 diciembre de 2009. No lo he modificado desde entonces.


Fotografía original de Exhalación

Hasta que no estas ahí arriba, observando el fluir del río, no sabes a que velocidad corre el agua.
A cinco metros de altura la realidad no se aprecia igual. Cuando te acercas para ver mejor el desnivel, sintiendo el borde que limita el hormigón del aire, eres consciente de lo que realmente puede suceder si algo malo pasa.
Notas la adrenalina en las venas y el viento en la piel, sabiendo que no queda tiempo ya. Algo tira de ti para saltar, algo fuerte que intentas eludir pero no puedes. No es hora de pensárselo otra vez, porque ya has dado el paso y empiezas a caer.
En el momento en el que no hay tierra bajo tus pies y te precipitas al vacío, te invaden unas fuertes ganas de volar, sintiendo una breve libertad en las entrañas. Tus pulmones expulsan en un grito ahogado el aire contaminado de su interior.
Cuando tu cuerpo impacta sobre la superficie acuosa, todavía no eres consciente de ello, hasta que miles de agujas se clavan lentamente. Sumergida del todo, el momento de llegar arriba y tomar aire se hace eterno... Esa bocanada nueva sabe a euforia dulce.
Y aunque todo tu cuerpo tiemble de manera violenta, sientes que eres la dueña de ti misma y de lo que te rodea.

Exhalación

2 comentarios:

  1. Además de subrayar lo que dice Flaneur, tengo que decirte que es una pena que no estemos en verano, porque por un momento me he notado caer en ese abismo oscuro que se veía desdibujado desde la tapia. Pero hace frío, y la sensación me cala hasta los huesos. Creo que me voy a secar antes de que me pille un resfriado.

    :)

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