He decidido echarme en la cama y dormir por días si es posible. Necesito un poco de paz, que mi cabeza pare de trabajar un poco.
El día se me vuelve eterno y espeso, la noche fugaz y solitaria. La soledad se arraiga en mi pecho y solo tengo que resignarme a su compañía.
Cuando decido marcharme para empezar una nueva vida algo me detiene. Mis pies parecen haber echado raíces y no quieren moverse a suelo desconocido. Pero el ahora, lo conocido me tiene ahogada y acabar con todo parece la mejor solución.
Y nada cambia, todo sigue monótonamente. No hay amor, quizás me he obcecado demasiado y por ello todo lo que he encontrado me ha hecho daño, o quizás por el hecho de poseer demasiados secretos he llegado a alejar a quien conseguí querer. Pero aun así me he acostumbrado, ya no anhelo abrazos a medianoche, ni revolcones al amanecer.
La vida es así, a unos les toca mucho y a otros pocos. Ahora es el momento de desactivar y acabar con la batalla mental. Una sobredosis de sueño y cuando despierte ya se verá, pero primero cerrar los ojos y ...
Exhalación
No hay comentarios:
Publicar un comentario